Maras y pandillas en Centroamérica II. Pandillas y capital social. ERIC, IDESO, IDIES y IUDOP. 2004. vol. 23, Editado por Universidad Centroamericana. San Salvador, El Salvador: UCA Editores. Marcados por la influencia del tráfico, uso y consumo de drogas, así como también por el ciclo vicioso de la violencia creciente, el acceso a las armas de fuego y la falta casi absoluta de políticas públicas encaminadas al problema o a la atención de la juventud, las pandillas juveniles en Centroamérica constituyen uno de los mayores desafíos para el bienestar de los habitantes de la región, sobre todo de las y los jóvenes. Las recientes iniciativas de varios gobiernos centroamericanos de aprobar leyes más duras e impulsar planes de represión contra las pandillas, en ocasiones pasando por alto las libertades civiles y los derechos fundamentales de la población, son una muestra de la enorme dimensión que ha adquirido el fenómeno en la región. Este trabajo de investigación regional se enfoca en el capital social, como variable asociada a la aparición y desarrollo de las pandillas juveniles. Este puede ser positivo, es decir, “productivo”, porque contribuye al desarrollo y bienestar de la comunidad y de los colectivos humanos que le rodean. No obstante, también puede ser negativo, en la medida en que los lazos interpersonales solo beneficios para un grupo reducido en detrimento y oposición a los derechos de los demás. Las maras, en Centroamérica, son consideradas por muchos analistas como un ejemplo de ese capital social negativo o “perverso”, porque basan sus actividades en estrechos lazos de solidaridad y reciprocidad que las hacen parte de una organización, la cual se encuentra determinada por las normas que regulan tales actividades. La comunidad, las redes de apoyo comunitario, la organización y la participación cívica pueden constituirse en una diferencia a la hora de lidiar con jóvenes que básicamente han sido marginados por sus propias sociedades. De tal forma que la sociedad civil también puede desempeñar un papel fundamental para mitigar y resolver una problemática que, en buena medida, los regímenes gubernamentales y los administradores del sistema económico han generado con desidia. Migraciones, globalización y género en Argentina y Chile. Programa Mujer y Movimientos Sociales (Ed.). 2005. Buenos Aires. "Hay muchos cambios... hay mucha diferencia de cultura, de costumbre de comidas... la verdad es que vine a conocer la depresión acá. Porque no conocía, no sabía ni qué era eso. Los días se pasan y vos ni te das cuenta. Empieza todo de cero, empieza todo otra vez." "Y después, vino la policía a sacarme porque era peruana... cuando me sintieron el tonito de voz, me dijeron: 'vos sos peruana'. '¿Y? ¿cuál es?', le digo, 'soy peruana, sí. ¿por qué, hay algún problema? Tú eres argentino', le digo. ¿Hay alguna diferencia entre argentino y peruano?" "Una cosa es hacer para tu familia, otra cosa es trabajar para otra gente. A mí no me gusta... yo no nací esclava; yo trabajaba bien, digna en Ucrania; pero acá gente piensa que Unión Soviética es como una cárcel, no sé... No es verdad. Yo soy libre, no soy esclava. "Yo no sabía mucho de Argentina, no sabía... no sé, pero yo esperaba..." "Compartimos con otras chicas peruanas: ¡encontré viviendo diez peruana en una habitación! diez peruanas, pero todas desconocidas." Algunas de estas voces de mujeres que hablan en común de estrategias de supervivencia y de resistencia silenciosas pueden escucharse en este libro, que recoge una serie de estudios sobre el fenómeno de las migraciones internacionales durante la última década en Argentina y Chile. Mundos paralelos. Agenda de género y movimientos sociales en Argentina, Chile y Uruguay. Programa Mujer y Democracia en el Mercosur (Ed.). 2002. Santiago, Chile. ¿De qué manera las reivindicaciones de las mujeres, o lo que podría llamarse agenda de género –si es que se ha podido conformar–, han sido integradas en las agendas de los movimientos sindicales, ecologistas, de derechos humanos, cooperativistas, campesinos y étnicos? ¿De qué modo las transformaciones recientes han generado espacios, favorables o no, para la articulación entre los movimientos feministas y de mujeres y otros movimientos sociales?